Todo empezó con un email. Aritza, profesor de universidad, comenzó el curso 2014/2015 impartiendo una clase de Introducción a la Economía de la Empresa, a un grupo de alumnos un tanto desconcertados ya que era su primer contacto con el mundo universitario. Uno de ellos era Alejandro, un chico que ya mostraba interés por la economía y las empresas, intentando informarse a través de revistas de las novedades del sector del emprendimiento. En clase, interesado en lo referente a la asignatura, comenzó a hacerle preguntas. Sergio, al igual que Alejandro, suscitó el interés del profesor gracias a la profesionalidad de un trabajo que realizó para la asignatura.
Tras ver el interés de estos alumnos en clase por ampliar sus conocimientos en ese ámbito, Aritza envió un email proponiendo a tres alumnos su participación en la redacción de casos docentes y presentarlos posteriormente en un congreso de Coimbra. Diferenciaron dos: el caso LantegiBatuak, que se centraba en el diseño de un mapa de la red de colaboradores estratégicos y, por otro lado, el caso Fundación Athletic Club de fútbol que , en la misma línea, hablaba de la valorización de un acuerdo de colaboración estratégico. Presentaron los proyectos en Portugal y obtuvieron un certificado de participación que incluyeron en su currículum como factor diferenciador respecto al resto del alumnado que no trabajaba en proyectos más allá de los exigidos en la universidad.
Cuando Aritza comentó al resto de alumnos en clase que estaba trabajando en proyectos con otros alumnos y a ver qué les parecía que así lo hiciera, Ane, manifestó su indignación ya que entendía que diera la oportunidad a alumnos que habían mostrado interés pero no había propuesto a los demás alumnos que, en caso de estar interesados, hicieran algo por intentar participar en alguno de ellos. El profesor, al ver las ganas de Ane por participar, le dio la oportunidad de enviar una carta de presentación argumentando por qué quería participar en un proyecto con él y otros dos alumnos, sin saber en qué consistiría el mismo. Ella escribió que quería vivir una experiencia universitaria que marcara su futuro personal y profesional y que creía que participar en ese proyecto sería una buena oportunidad para ello.
Mientras todo eso ocurría, Aritza, sin perder el tiempo, tuvo la ocasión de apuntarse en un programa organizado por Lanaldi, que tenía como finalidad permitir a alumnos preuniversitarios pasar un día con profesionales de diferentes áreas; y así lo hizo. Y todo empezó con un email, que recibió al de varias semanas, por parte de una estudiante de bachillerato de 16 años llamada Isabel interesada en pasar un día junto a él ya que creía que su elemento era la enseñanza, pero aún no estaba del todo segura sobre qué quería ser de mayor ya que en su mente rondaban diferentes alternativas.
Esto despertó en Aritza la necesidad escribir una SeriousStory contando el cuento de Isabel con la intención de ayudarle a encontrar su elemento, su diamante, y así poder responder a la pregunta de “¿Qué quiero ser de mayor?”. Pero el cuento no sólo contaba la historia de Isabel, sino la historia de todo aquel que aun no hubiera encontrado los diamantes de su interior. Este cuento, a modo de proceso de descubrir cuáles eran los elementos que diferenciaban a cada uno de ellos, y poder pulir esos diamantes de la mejor forma posible, formaría parte de un proyecto basado en un Servicio de Asesoramiento Educativo para dar una orientación al alumnado preuniversitario primordialmente.
Como los integrantes del grupo iban adquiriendo más responsabilidades y los proyectos avanzaban considerablemente, decidieron formalizarlo a través de la constitución como Asociación. Y así nació Asociación para la Innovación educativa, Social y de Gestión DOI Elkartea. DOI significa Diamonds On the Inside, ya que la asociación nació gracias a la idea de realizar un servicio de asesoramiento educativo para encontrar los talentos de uno mismo y poder encajar en un contexto profesional. Sin embargo, la asociación ha seguido creciendo y abriendo sus horizontes a nuevas líneas de acción. También ha seguido creciendo en cuanto al número de integrantes, siendo la nueva incorporación otra chica de clase llamada Judith, la cual comenzó a interesarse por la Asociación y todo lo que venía con ella. A pesar de que Judith iba a participar en DOI como parte de una “red de amigos” – red de colaboración estratégica- que apoyasen los proyectos impulsados por esta, Aritza vio que mostraba mucho interés y después de leer el Cuento de Isabel, despertó en ella una gran ilusión por participar de forma activa en ello.
Y así DOI ha seguido creciendo, abriéndose a nuevas propuestas y oportunidades, ya que son nuevas ventanas abiertas a su imaginación que les permitirán a los integrantes abrirse a nuevas ideas, nuevos proyectos esperando al momento propicio de poder iniciar una singladura profesional.
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